viernes, 1 de diciembre de 2023

Día 6: Costa Nova - Aveiro

 La mañana del lunes nos encontró en el mismo sitio donde aparcamos en la tarde anterior, Susy y Yo nada más levantarnos, nos fuimos a visitar Costa Nova, ese lugar donde están las casitas de colores que también vimos ayer tarde de domingo. Por la mañana temprano, el bullicio y el gentío casi es nulo, y ahí es donde nosotros aprovechamos para ver y fotografiar los lugares sin tanto barullo. Recorrimos el paseo de la ría, ya sabiendo lo que nos íbamos a encontrar, solo que esta vez con la luz de la mañana, donde todo cambia y el encanto de los lugares se hace especial. La idea de desayunar nos rondó la cabeza y nos acercamos a la cafetería, estaba llena así que la decisión fue comprar algo de bollería, el pan para el día e irnos a nuestro alojamiento a hacer lo propio.
Despertamos a nuestra pequeña acompañante que aún seguía dormida, y desayunamos los tres a pie de furgo. Mientras llenábamos los buches, decidimos pasar el día allí que estábamos agusto, acercarnos a la playa un rato y ya a la tarde ahora si, acercarnos a hacer la colada. Como el baño era lo de menos por la dificultad que ello conllevaba, antes de pisar playa nos acercamos al espigón y estuvimos volando el dron, las imágenes con este aparato adquieren otra dimensión, ver desde lo alto el paisaje y lugar donde estas, a veces parece de mentira, lo que hasta hace unos años solo se veía en las películas y documentales, ahora está al alcance de cualquiera, bueno, de cualquiera que tenga un dron. Estuvimos entreteniéndonos un buen rato y cuando avisa de la batería baja, es hora de aterrizar y guardar.
Nos bajamos del espigón por la parte contraria  a la que subimos, sabiendo que en ese hueco de playa, el mar era menos bravo y podría ser posible nos permitiese bañarnos con un poco más de seguridad y tranquilidad. Voy a reconocer que un poco más calmado estaba, de frio seguía igual, pero solo fueron cuatro chapuzones en plan me refresco del calor y listo, lo de bañarse es otra cosa y tampoco se nos logró. Marcaba el reloj las 13:30 hora portuguesa, y ya nos estábamos excediendo en tiempo de playa, Hada había terminado su dibujo, Susy  había tomado su dosis de sol diaria, por ambos lados y Yo, barruntaba hambre por no haber almorzado, por lo que, emprendimos camino con todos los bártulos playeros, rumbo a nuestro sitio.
Comimos pues y como buenos españoles no perdonamos la siesta. La tarde estaba mediada y las labores de lavado de ropa eran ya necesarias, como habíamos planeado cambiarnos de sitio y movernos a dormir a Aveiro, a eso de las 19:00 horas nos acercamos de camino a un punto de lavado, justo a la salida de Costa Nova. Estuvimos allí lo que dura el lavado y con toda la ropa limpia, nos trasladamos al municipio de Aveiro, a punto de meterse el sol, nos sorprendió su colorido justo en el canal que utilizan las famosas barcas semejantes a las de la ciudad italiana, por esa razón se la conoce como la "pequeña Venecia".

Encontramos sitio donde aparcar y pasar allí la noche y nos fuimos a dar un paseo nocturno por el pueblo, con la intención de cenar en alguno de sus restaurantes. Así lo hicimos y volviendo sobre nuestros pasos, aunque dando un pequeño rodeo por despistarnos, a pesar de las advertencias de Hada, conseguimos llegar a nuestro pequeño y viajero hogar, donde de nuevo dispusimos todo para pasar la noche y esperar al día que sumaba ya el número 6 por tierras portuguesas. 

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